septiembre 29, 2011

Todo es posible para el que cree


Jesús sana a un muchacho
Marcos 9 
 14 Cuando llegaron a donde estaban los otros discípulos, vieron que había mucha gente a su alrededor, y que los maestros de la Ley estaban discutiendo con ellos.
 15 Al ver a Jesús, la gente se puso muy contenta, pues no esperaba verlo. Todos corrieron a saludarlo.
 16 Jesús les preguntó:
   —¿Qué es lo que discuten entre ustedes?
 17 Uno de los que estaban allí le dijo:
   —Maestro, te traje a mi hijo, pues tiene un espíritu malo que no lo deja hablar. 18 Cuando el espíritu entra en mi hijo, él se cae al suelo y empieza a echar espuma por la boca. Sus dientes empiezan a rechinar y él se queda rígido. Les pedí a tus discípulos que expulsaran de mi hijo a ese espíritu malo, pero no han podido.
 19 Jesús les dijo:
   —¿Por qué no han aprendido a confiar en Dios? ¿Acaso no pueden hacer nada sin mí? ¿Cuándo van a aprender? ¡Tráiganme aquí al muchacho!
 20 Enseguida se lo llevaron. Cuando el espíritu malo vio a Jesús, empezó a sacudir al muchacho con gran fuerza. El joven cayó al suelo y empezó a echar espuma por la boca.


 21 Jesús le preguntó al padre:
   —¿Desde cuándo le pasa esto?
   El padre respondió:
   —Desde que era pequeño. 22 Desde entonces, el espíritu malo siempre ha querido matarlo, y lo arroja al fuego o al agua. Por favor, haz algo para ayudarnos. ¡Ten compasión de nosotros!
 23 Jesús le preguntó:
   —¿Puedes confiar en Dios? Para el que confía en él, todo es posible.
 24 Enseguida el padre gritó:
   —Sí, confío en Dios. ¡Ayúdame a confiar más en él!
 25 Cuando Jesús vio que se estaba juntando mucha gente a su alrededor, reprendió al espíritu malo y le dijo:
   —Espíritu malvado, que impides hablar a este joven, ¡te ordeno que salgas y no vuelvas a entrar en él!
 26 El espíritu malo gritó, haciendo que el muchacho sufriera otro ataque. Luego salió y lo dejó como muerto. Mucha gente decía: «¡Está muerto!» 27 Pero Jesús tomó al joven por la mano y lo ayudó a levantarse.
 28 Más tarde, cuando Jesús regresó a casa, los discípulos lo llevaron aparte y le preguntaron:
   —¿Por qué nosotros no pudimos expulsar a ese espíritu?
 29 Jesús les contestó:
   —Esta clase de espíritu malo sólo se puede expulsar por medio de la oración.

No hay comentarios: