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junio 18, 2011

Salmos

Dios es quien salva a los cristianos cuando se encuentran en una crisis como también es el que juzga a los enemigos. 

Las maldiciones de los adversarios del pueblo de Dios son transformadas en bendición por EL. Los enemigos serán avergonzados y confundidos. Aunque se levanten personas que nos calumnian y maldicen sin razón, no temamos. El Dios vivo y verdadero guarda a Sus hijos con fidelidad. Cuanto más somos perseguidos, más grande será la bendición que nos alcanzará. Salmos 109:26-29.

Aunque Dios permaneció en silencio por mucho tiempo (versículo 24,25), el salmista nunca dejó de orar y confiar en El. 

La oración del justo a veces no recibe respuesta inmediata, pero nunca es en vano. En el tiempo de Dios, El responde la oración de fe perseverante. Y esa respuesta superará toda expectativa, aun más allá de nuestra imaginación. Al final, el vencedor es aquel que ama solamente a Dios y se mantiene firme en su fe hasta el fin. Dios ha prometido la victoria a los creyentes. Y por eso, en las pruebas, podemos alabarle en todo momento con fe y paz en el corazón. Salmos 109:30-31

junio 17, 2011

Salmos

Salmos 108:13  CON LA AYUDA DE DIOS HAREMOS GRANDES COSAS ; EL APLASTARA A NUESTROS ENEMIGOS!!

octubre 11, 2010

septiembre 17, 2010

Salmos 84

4 *Dichoso el que habita en tu templo, 
      pues siempre te está alabando. *Selah 
5 Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, 
      que sólo piensa en recorrer tus sendas. 
6 Cuando pasa por el valle de las Lágrimas 
      lo convierte en región de manantiales; 
   también las lluvias tempranas 
      cubren de bendiciones el valle. 
7 Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, 
      y en *Sión se presentan ante el Dios de dioses.

septiembre 15, 2010

Salmo 86



15 Pero tú, Señor, eres Dios clemente y compasivo, 
      lento para la ira, y grande en amor y verdad. 
16 Vuélvete hacia mí, y tenme compasión; 

julio 02, 2010

Alabanza

 Salmos 103

Salmo de David.
 1 Alaba, *alma mía, al Señor;
      alabe todo mi ser su santo *nombre.
2 Alaba, alma mía, al Señor,
      y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 Él perdona todos tus pecados
      y sana todas tus dolencias;
4 él rescata tu vida del *sepulcro
      y te cubre de amor y compasión;
5 él colma de bienes tu vida[a]
      y te rejuvenece como a las águilas.    6 El Señor hace *justicia
      y defiende a todos los oprimidos.
7 Dio a conocer sus *caminos a Moisés;
      reveló sus obras al pueblo de Israel.
   8 El Señor es clemente y compasivo,
      lento para la ira y grande en amor.
9 No sostiene para siempre su querella
      ni guarda rencor eternamente.
10 No nos trata conforme a nuestros pecados
      ni nos paga según nuestras maldades.
11 Tan grande es su amor por los que le temen
      como alto es el cielo sobre la tierra.
12 Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones
      como lejos del oriente está el occidente.
13 Tan compasivo es el Señor con los que le temen
      como lo es un padre con sus hijos.
14 Él conoce nuestra condición;
      sabe que somos de barro.
   15 El *hombre es como la hierba,
      sus días florecen como la flor del campo:
16 sacudida por el viento,
      desaparece sin dejar rastro alguno.
17 Pero el amor del Señor es eterno
      y siempre está con los que le temen;
   su justicia está con los hijos de sus hijos,
18 con los que cumplen su *pacto
   y se acuerdan de sus preceptos
      para ponerlos por obra.
   19 El Señor ha establecido su trono en el cielo;
      su reinado domina sobre todos.
   20 Alaben al Señor, ustedes sus ángeles,
      paladines que ejecutan su palabra
      y obedecen su mandato.
21 Alaben al Señor, todos sus ejércitos,
      siervos suyos que cumplen su voluntad.
22 Alaben al Señor, todas sus obras
      en todos los ámbitos de su dominio.
      ¡Alaba, alma mía, al Señor!

junio 21, 2010

Salmos 93



 1 El Señor reina, revestido de esplendor;
      el Señor se ha revestido de grandeza
      y ha desplegado su poder.
   Ha establecido el mundo con firmeza;
      jamás será removido.
2 Desde el principio se estableció tu trono,
      y tú desde siempre has existido.
   3 Se levantan las aguas, Señor;
      se levantan las aguas con estruendo;
      se levantan las aguas y sus batientes olas.
4 Pero el Señor, en las alturas, se muestra poderoso: 
      más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, 
      más poderoso que los embates del mar.

   5 Dignos de confianza son, Señor, tus *estatutos;
      ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!