agosto 24, 2011

Para momentos de prueba


Quizá Dios en ese momento nos quisiera decir:

“Hijo amado, hija amada, Yo conozco tu corazón, se que lo que estás viviendo es algo difícil de asimilar, se que lo que tenias planeado es muy diferente a lo que en estos momentos estas experimentando, lo sé, pero confía, Yo siempre hago que todo lo que ocurra en tu vida te lleve a algo bueno. Quizá en este momento no lo vas a entender y aunque quisieras respuestas ahora mismo, no las habrán, pero de lo que si tienes que estar seguro y segura es que YO TENGO EL CONTROL.

Yo soy capaz de cambiar las cosas, soy capaz de darte lo que siempre has querido, pero tengo mi forma de hacerlo, tengo mis tiempos, tengo mi plan perfecto trazado para tu vida y todo es parte del camino hacia ese propósito perfecto.

Aunque tú no lo percibas, Yo estoy trabajando en ciertas áreas de tu vida, quizá en algún momento sea doloroso, pero tranquilo: Yo se la capacidad de resistencia que tienes.

Me duele verte triste, pero me alegro en saber que al final sonreirás, no te preocupes Yo cuido de ti, no tengas miedo, porque Yo voy contigo, no creas que estas solo, porque Yo nunca te he dejado, no creas que estás perdido, porque Yo te he encontrado, no llores mas, deja que te consuele y limpie tu rostro de esas lagrimas, te amo y lo he hecho con amor eterno, no tienes nada que temer ni dudar”.

agosto 07, 2011

Cómo depositar mis cargas en el Señor?


Este día recibía una carta desde Londres en donde alguien me preguntaba: ¿Cómo depositar mis cargas en el Señor?, y es que ocurre de que muchas veces utilizamos términos cristianos espirituales y nos olvidamos de explicar o describir de lo que se trata.

¿Alguna vez te han dicho: “Deposita tus cargas en el Señor”?, seguramente sí. Me llamaba la atención la explicación que esta persona me escribía, ella me decía: “Todo mundo habla de depositar nuestras cargas en el Señor, pero nadie te dice cómo hacerlo”. Cuanta verdad hay en sus palabras y es que personalmente me encanta cuando alguien desea saber aun mas sobre lo que Dios quiere para su vida. Su pregunta es una muestra real de que anhela buscar del Señor, por lo que desde un principio está demostrando su deseo de aprender a depositar sus cargas en el Señor.

agosto 06, 2011

Primera prueba de Job


Primera prueba de Job
Job 1
 6 Llegó el día en que los ángeles[b] debían hacer acto de presencia ante el Señor, y con ellos se presentó también *Satanás.7 Y el Señor le preguntó:
   —¿De dónde vienes?
   —Vengo de rondar la tierra, y de recorrerla de un extremo a otro —le respondió Satanás.
8 —¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? —volvió a preguntarle el Señor—. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal.
9 Satanás replicó:
   —¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio?10 ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posesiones? De tal modo has bendecido la obra de sus manos que sus rebaños y ganados llenan toda la tierra.11 Pero extiende la mano y quítale todo lo que posee, ¡a ver si no te maldice en tu propia cara! 
12 —Muy bien —le contestó el Señor—. Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima.
   Dicho esto, Satanás se retiró de la presencia del Señor.
13 Llegó el día en que los hijos y las hijas de Job celebraban un banquete en casa de su hermano mayor.14 Entonces un mensajero llegó a decirle a Job: «Mientras los bueyes araban y los asnos pastaban por allí cerca,15 nos atacaron los sabeanos y se los llevaron. A los criados los mataron a filo de espada. ¡Sólo yo pude escapar, y ahora vengo a contárselo a usted!»
16 No había terminado de hablar este mensajero cuando uno más llegó y dijo: «Del cielo cayó un rayo que calcinó a las ovejas y a los criados. ¡Sólo yo pude escapar para venir a contárselo!»
17 No había terminado de hablar este mensajero cuando otro más llegó y dijo: «Unos salteadores caldeos vinieron y, dividiéndose en tres grupos, se apoderaron de los camellos y se los llevaron. A los criados los mataron a filo de espada. ¡Sólo yo pude escapar, y ahora vengo a contárselo!»
18 No había terminado de hablar este mensajero cuando todavía otro llegó y dijo: «Los hijos y las hijas de usted estaban celebrando un banquete[c] en casa del mayor de todos ellos19 cuando, de pronto, un fuerte viento del desierto dio contra la casa y derribó sus cuatro esquinas. ¡Y la casa cayó sobre los jóvenes, y todos murieron! ¡Sólo yo pude escapar, y ahora vengo a contárselo!»
20 Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la cabeza, y luego se dejó caer al suelo en actitud de adoración.21 Entonces dijo:
      «Desnudo salí del vientre de mi madre,
      y desnudo he de partir.[d]
   El Señor ha dado; el Señor ha quitado.
      ¡Bendito sea el *nombre del Señor!»
22 A pesar de todo esto, Job no pecó ni le echó la culpa a Dios.[e] 



julio 28, 2011

Te amo


Señor: en este día estoy triste. No sé bien porqué. Tal vez no debería estarlo, sin embargo, lo estoy. Podría escribir palabras bonitas, como las que muchas personas esperan leer, sin embargo, hoy decidí abrir mi corazón no sólo delante de tu presencia, sino también ante quienes nos leen.
Es justamente en momentos así, cuando necesito levantar mi voz para decirte lo mucho que te amo y te necesito. Justo en ese orden: te amo, luego te necesito. Pero una cosa va de la mano con la otra.
Puede mi voz prorrumpir en alabanzas, pero tengo mis manos sobre el teclado para hacerlo desde estas líneas. Aún desde lo profundo de la tristeza, no puedo menos que decirte una y otra vez “Te amo”.
Te amo por la vida que me diste.
Te amo por la familia que me diste.
Te amo por el ministerio que me diste. Por que pones en mi corazón palabras de ánimo para quien las necesita, no importa si yo mismo no tengo ánimo. Te amo porque en mi quebranto es cuando se hace evidente la grandeza de tu poder.
Te amo porque me has sostenido. Porque no importa lo que yo sea, sino lo que tú haces de mí. No importa lo que yo vea de mí en un espejo terrenal. Sólo importa lo que tú ves en mí. Obra tuya y nada más que tuya. Eso me da aliento y ánimo.
Pero por sobre todas las cosas, te amo porque en cada gota de tu preciosa sangre, obraste el milagro más grande de todos los tiempos: que en tu muerte yo tuviera vida.
Amado Señor: no puedo menos que decirte una sencilla palabra: “Gracias”. Tan sencilla, tan corta, tan breve, pero capaz de encerrar en sí misma tan grande significado cuando se expresa desde lo profundo del corazón.
Te amo porque me amaste tú primero, porque sin saberlo y aún sin conocerte ya me habías amado. Puedo sentir y reconocer ese amor en la dulce presencia del Espíritu de Dios en cada rincón de mi ser, en cada latido de mi corazón, aún en cada lágrima.
Te amo porque así como la hermosa Luna es nada sin el sol que la alumbra, nada soy sin tu luz. Te amo porque no sería el arco iris tan bello si no fuera la firma de tu promesa estampada en loscielos que tú mismo formaste con tus manos.
imagen google-picasa

julio 27, 2011

Isaias

“EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ, PORQUE EL SEÑOR ME HA CONSAGRADO; ME HA ENVIADO A DAR BUENAS NOTICIAS A LOS POBRES, A ALIVIAR A LOS AFLIGIDOS, A ANUNCIAR LIBERTAD A LOS PRESOS, LIBERTAD A LOS QUE ESTÁN EN LA CÁRCEL”

ISAIAS 61:1

“EN GRAN MANERA ME GOZARÉ EN JEHOVÁ, MI ALMA SE ALEGRARÁ EN MI DIOS; PORQUE ME VISTIÓ CON VESTIDURAS DE SALVACIÓN, ME RODEÓ DE MANTO DE JUSTICIA, COMO A NOVIO ME ATAVIÓ, Y COMO A NOVIA ADORNADA CON SUS JOYAS”

ISAIAS 61:10

julio 26, 2011

El elefante



En cierta oportunidad, al niño le llamó la atención que un inmenso elefante del circo estuviera atado por una de sus patas con una diminuta cadena a una pequeña estaca de madera clavada al piso. Con la extraordinaria fuerza que tienen estos animales simplemente podía romper la cadena o desenterrar la estaca y liberarse con sólo unos pocos tirones.
-“No lo hace porque no sabe que puede hacerlo” fue la explicación del encargado.
Así es efectivamente. Los elefantes de circo desde pequeños son atados por una de sus patas con una cadena a una estaca clavada al piso. Cuando aún son cachorros no tienen la fuerza suficiente para zafarse de su atadura. Por más intentos que hacen, no logran liberarse. Es así como al ir creciendo “aprenden” que no les es posible soltarse de esa atadura. Cuando son grandes y a pesar de toda su extraordinaria fuerza, tienen “perfectamente aprendido” que no son capaces de romper tan elemental ligadura.
Recuerdo el caso de un joven a quien su madre vivía diciéndole a modo de “aliento”:
–“No vas a poder” en cada dificultad, cada desafío que le tocaba enfrentar.
Los “no vas a poder” de su madre se instalaron de tal manera en su vida, que aún hoy siendo una persona grande y adulta, este hombre tiene serios problemas para enfrentar las dificultades de la vida.
El elefantito atado con una cadena. Tiene las fuerzas y todo lo necesario para romper todas y cada una de sus ataduras, sin embargo no sabe que puede hacerlo.
Así somos los seres humanos. Desde pequeños vamos aprendiendo que hay dificultades con las que no podemos. Y ese “no vas a poder” se arraiga tan en lo profundo de nuestro ser que aún cuando somos adultos y provistos de todo lo que necesitamos para ello, “tenemos aprendido” que no vamos a poder.
Amada/o: hoy nos asiste el Poder de los poderes. La fe en Nuestro Señor y el poder de la intercesión en oración. No estás solo. Somos uno en el Señor. Nos tenemos los unos a los otros. Te tengo a tí y me tienes a mí a pesar de las distancias. No hay espacio físico que prevalezca o signifique algo cuando lo que nos une es el dulce Espíritu del Señor.

¡Ánimo! Si hoy vives atado a algo que te carga y limita, que no te deja caminar, que te mantiene literalmente preso, ya va siendo hora de que pruebes dar unos cuantos tirones a tu cadenita. Si ves que no puedes, ahí estará alguno de nosotros para ayudarte a hacerlo. Te sorprenderá ver cómo se rompe.

Autor: Luis Caccia Guerra

junio 18, 2011

Salmos

Dios es quien salva a los cristianos cuando se encuentran en una crisis como también es el que juzga a los enemigos. 

Las maldiciones de los adversarios del pueblo de Dios son transformadas en bendición por EL. Los enemigos serán avergonzados y confundidos. Aunque se levanten personas que nos calumnian y maldicen sin razón, no temamos. El Dios vivo y verdadero guarda a Sus hijos con fidelidad. Cuanto más somos perseguidos, más grande será la bendición que nos alcanzará. Salmos 109:26-29.

Aunque Dios permaneció en silencio por mucho tiempo (versículo 24,25), el salmista nunca dejó de orar y confiar en El. 

La oración del justo a veces no recibe respuesta inmediata, pero nunca es en vano. En el tiempo de Dios, El responde la oración de fe perseverante. Y esa respuesta superará toda expectativa, aun más allá de nuestra imaginación. Al final, el vencedor es aquel que ama solamente a Dios y se mantiene firme en su fe hasta el fin. Dios ha prometido la victoria a los creyentes. Y por eso, en las pruebas, podemos alabarle en todo momento con fe y paz en el corazón. Salmos 109:30-31